Copartícipe de la Historia: Emma Godoy

Emma Godoy www.despiertatumejortu.es
 
He elegido a Emma Godoy Lobato, porque su legado ha sido capaz de trascender en el tiempo y estar vigente tras su muerte. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la esperanza de vida, ha aumentado los últimos años en países desarrollados y en esto, Emma fue una visionaria ya que se distinguió por promover la defensa de la dignificación de la vejez.  
                                   
Emma nació en Guanajuato, Guanajuato, en 1918 y falleció en Ciudad de México en 1989. Fue la hija pequeña de 15 hermanos. Obtuvo el título de maestra en Lengua y Literaturas Españolas. Posteriormente, ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo el doctorado en Filosofía; además de licenciarse en Psicología y Pedagogía. Viajó a París para ampliar sus estudios de Filosofía en La Sorbona y de Historia en la École du Louvre.
 
Se dedicó a la docencia a partir de 1947, como escritora colaboró para varias revistas y escribió biografías, cuentos, novelas, poesía, crítica de arte y ensayos filosóficos. También trabajó como locutora y se distinguió por promover la defensa de la dignificación de la vejez. En 1977 creo el grupo altruista Dignificación de la Vejez, A. C. (DIVE), cuyo lema fue: "La ancianidad debe ser maestra, consejera y guía".
 
Recibió el Premio Internacional Sophia (1979), otorgado por el Ateneo Mexicano de Filosofía y el premio Ocho Columnas, de la Universidad Autónoma de Guadalajara, entre otros.
 
Emma Godoy era una incansable luchadora cívica a favor de las personas adultas mayores. Al reflexionar sobre las etapas de la vida decía que el ser humano debía prepararse para la vejez desde sus primeros años de vida, pero sobre todo a partir de los 40, así no sería una carga para nadie y sí una persona activa y productiva. Señalaba que mientras el ser humano tuviera espíritu la ancianidad dejaba de ser una amenaza para convertirse en una ardiente promesa.
 
Creía fervientemente en el valor de la gente adulta, consideraba su experiencia y sabiduría como una guía para las nuevas generaciones, para ello se tenía que educar, porque un país culto y en progreso es capaz de estimular a sus ancianos y no verlos como un estorbo, ya que en ellos reside la parte sabia de la humanidad.
 
Un arma poderosa para lograr esa educación es el amor: si la gente ama, respeta y toma en cuenta a quienes ya llevan un buen camino recorrido, éste reaccionaría para entregar lo mejor de su talento y experiencia. Emma trabajaba para que esa misma gente aprendiera a valorarse y a disfrutar de esta etapa. 
 
Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres en México.
 
Os recomiendo la lectura de uno de sus libros: El secreto para amar (Editorial Jus, 1989).
 
 
Imagen: Archivo EL UNIVERSAL
 
 
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Comentarios

Todo un ejemplo a seguir… gracias Enrique!!!

Gracias a ti, IKer. Una gran mujer Emma Godoy.

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