El desprecio
El desprecio
Director: 
Jean-Luc Godard
Reparto: 
Brigitte Bardot, Michel Piccoli, Jack Palance, Georgia Moll y Fritz Lang

Sinopsis

Paul (Michel Piccoli) y su atractiva esposa, Camille (Brigitte Bardot), forman la pareja perfecta: se aman hasta perder el aliento, se confiesan sin pudor sus secretos más íntimos y se entregan el uno al otro sin reservas ajenos al resto del mundo. Nada parecía que pudiera enturbiar su vida común hasta que un día a Paul, entusiasta dramaturgo sin éxito, le ofrecen la posibilidad de escribir el guión de una gran producción americana. Inseguro en un terreno que no domina, propicia de forma inconsciente una confusión entre el productor (Jack Palance) y Camille, que comienza a sentirse una moneda de cambio entregada al mejor postor. Como consecuencia de la situación, el matrimonio se ve inmerso en una dolorosa crisis que tendrá al desprecio como principal protagonista.

Imagen: Embassy Pictures Corporation y productora Embassy Pictures Corporation, Roma Paris Films.

Merece que la veas por...

Verás, entre tú y yo, aquí en confianza, aunque esta película está dirigida por uno de los mejores directores franceses de cine y considerada una obra de culto por la crítica internacional, en sí, despojada de todo artificio técnico y estético, El desprecio es una reflexión certera e íntima sobre una crisis matrimonial como cualquier otra, habida y por haber, entre dos personas que se aman por encima de todo pero que permiten que la falta de diálogo separe sus caminos. 

En realidad esto le puede ocurrir a cualquiera que no sepa superar los obstáculos que impone la convivencia. ¿Cuántas veces has escuchado decir con orgullo "nosostros nos conocemos tan bien que, solo con mirarnos, ya sabemos lo que piensa el otro"? Muchas, ¿verdad? Pues ese es el grave error que comenten Paul y Camille antes de abandonarse a la apatía marital: pensar por el otro. 

Con el único propósito de satisfacer las necesidades que cree que tiene su mujer, Paul emprende una cruzada profesional que lo convierte en un ser taciturno y desconfiado.  Por su parte , Camille decide contraatacar con una buena dosis de indiferencia a los silencios de su marido. ¡Con lo fácil que habría resultado preguntar "qué nos está ocurriendo"! Al parecer ellos tampoco necesitaban palabras para comunicarse, con solo un cruce de miradas podían precisar qué rondaba por la cabeza del otro con la exactitud de un reloj suizo... así les fue.

Sí, ya sé que las generalidades no son buenas, que media vida (o una entera) compartida con la misma persona concede ciertas licencias a la historia. También sé que hay circunstancias en las que los silencios son tan necesarios como el aire que se respira y que encontrar la forma o el momento de hacer al otro partícipe de un sentimiento no siempre es tarea fácil pero, si no lo intentas, si no te arriesgas a expresar con sinceridad tus necesidades o carencias, El desprecio ya te adelanta el precio a pagar. Tú decides.

Banda sonora de la película El desprecio.

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Comentarios

La eterna historia de amor, aunque el tiempo pase y esta película ya tenga años los principios básicos siguen siendo los mismos ( comprensión, diálogo y empatía) la convivencia es difícil, porque cada uno tiene sus propios intereses pero hay que aprender a compatibilizar y ceder en algunos aspectos por ambas partes. Complicado tema este del matrimonio, comparado a veces con una carrera de obstáculos si los obstáculos se pasan cogidos de la mano y los dos a la par el recorrido es más llevadero pero si cada uno va a su bola, a la meta llega uno en solitario.
Un buen comienzo Silvia, no he visto esta película pero lo haré el finde para poder comentar con profundidad.

Pues parece, Esther, que este lluvioso fin de semana propicia tu propósito. Cómoda en el sofá, cubierta por una mantita, ante un chocolate caliente que dejarás enfriar, créeme, porque el planteamiento de la historia no permite ni pestañear. Es delicioso, Esther, tanto o más que ese chocolate desperdiciado. Ya nos dirás...

Y para los que no estéis tan seguros de que "una imagen vale más que mil palabras", os sugiero leer la novela "El desprecio" de Alberto Moravia (1954) en la que se basa la película. Un auténtico placer, palabra.

Hola Silvia, no conozco la obra de Alberto Moravia, me podrías dar alguna referencia del autor?

Buenas, Amparo. Con eso de “alguna referencia del autor” intuyo que te refieres a alguna apreciación personal, ¿me equivoco? (si me equivoco, por favor, corrígeme).
Pues, verás, Moravia no se anda por las ramas en sus obras, no se pierde en descripciones eternas, ni escribe de manera automática para rellenar cientos de páginas hasta conformar un libro. No, nada de eso. Todo en él parece estar pensado al milímetro (como buen existencialista), nunca deja cabos sueltos, pero sin perder naturalidad y frescura. Sin ir más lejos, en la novela de referencia realiza un extraordinario alarde de ideas que arroja aquí y allá, como el confeti de colores en una fiesta, con el único propósito de hacernos reflexionar sobre algunas cuestiones vitales.
Amparo, leer a Alberto Moravia conlleva activar nuestro cerebro, plantearnos preguntas para, necesariamente, buscar respuestas. Él con sus historias abre la puerta, tú decides si entrar o no... Ya me contarás...

Me has convencido, Silvia, leeré El desprecio. Muchas gracias!!!!!!

Hay una frase que me ha llamado la atención de su exposición, Silvia: "dos personas que se aman por encima de todo". A lo mejor es un tipo de amor que yo me he perdido o que en el mejor de los casos todavía no he experimentado. Una película singular de un director brillante. Gràcies, bona nit.

Si no te molesta, Teresa, vamos a tutearnos a partir de ahora, por favor, como si solo nos separasen dos tazas de café y una conversación pendiente.
La frase que ha llamado tu atención simplemente es el artificio inicial que utilizan el novelista y el director para mostrarnos el comportamiento habitual de una pareja abocada al peor de los finales. No es más que una manera de llamar nuestra atención, de hacernos creer que lo ideal es formar parte de una historia de estas características. Nos mueven las entrañas los muy canallas para, una vez hayamos caído en la trampa, ellos puedan desarrollar con maestría las consecuencias fatales que de este tipo de conductas se derivan.
Coincido totalmente contigo, Teresa, estamos ante “una película singular de un director brillante”.

El ustedeo sale con facilidad, pero haré por tutear, Silvia. Me ha gustado mucho tu post. Bon dia.

Si en el amor la pareja debe fundirse en una resulta normal que las parejas terminemos por pensar que lo sabemos todo sobre la otra ¿no? Lo uno lleva a lo otro, creo yo.

En realidad, Andrés, una pareja debe de estar formada por dos personas que se complementen, no que se solapen. Las individualidades deben mantenerse intactas a lo largo de los años para el buen funcionamiento de la convivencia, ¿no crees?
“Amar” no supone apartarse del mundo, ni dejar de interactuar en sociedad, no es recluirse en una burbuja en la que solo se respire el aire que inhala y exhala uno y otro de manera alterna. “Amar” es respetar la individualidad del otro, es reconocer que no eres tú (por mucho que se te parezca), es comprender que el otro tiene una parcela que le pertenece y en la que solo puedes entrar con su permiso, mida esta un par de metros o cien hectáreas. Verás, Andrés, me gusta pensar que uno más uno, por infinito que sea el amor que medie entre ambos, siempre son dos... ¿o no?

Tienes razón nadie puede suplantarnos, hay que respetar y respetarse. Y también en el 1+1=2 jeje

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