El principito
Autor: 
Antoine de Saint-Exupéry
Editorial: 
Alianza Editorial (Libro de Bolsillo)
Publicación: 
Madrid, 1971 (primera edición)

Sinopsis

El narrador de la historia, un experimentado piloto de aviación, se encuentra perdido en el desierto del Sahara a causa de una avería en el motor del aparato. Mientras se afana en su reparación, aparece un niño con el que entabla una conversación que dura días. Ese niño, "el principito", comienza a contar su particular historia partiendo de lo más personal (su pequeño planeta de origen, el asteroide B612, donde cuida con esmero de una rosa) hasta lo que es de dominio público (los seis planetas que visita antes de llegar al nuestro, cada uno habitado por un adulto de mente obtusa: un rey sin súbditos, un vanidoso sin nadie que lo adule, un borracho que bebe para olvidar la vergüenza que le produce serlo, un hombre de negocios que cuenta sin cesar las estrellas, un farolero que enciende y apaga su faro cada minuto y un anciano geógrafo tan centrado en la teoría que había olvidado la práctica).

Ya en La Tierra, antes de encontrar al aviador, el niño coincide en el desierto con diferentes personajes de los que obtiene una particular enseñanza.

Imagen: Alianza Editorial.

¿Qué nos aporta este libro?

Este año se conmemora el setenta aniversario de El principito, un libro que con el transcurrir del tiempo es más conocido por su merchandising de paisajes lineales y rosas solitarias sobre fondo azul que por su contenido. No obstante, si retienes suficiente aire en los pulmones para bucear a tu antojo entre sus líneas, encontrarás enterradas en ellas cientos de valiosas moralejas tan codiciadas en época de carencia como los tesoros perdidos en el océano.

He leído esta historia varias veces a lo largo de mi vida por distintas razones y a distintas edades. Haciendo memoria, es de justicia reconocer que cada una de ellas me ha aportado algo nuevo que había permanecido oculto la vez anterior, algo que no puedo precisar si se mantenía escondido dentro de sus páginas o si florecía de mi interior como la rosa del protagonista. Ese es uno de los valores añadidos de este sutil tratado de filosofía de la edad adulta: su contenido se enriquece a medida que el lector se hace mayor. En ese sentido, Antoine de Saint-Exupéry nos plantea la posibilidad de transformar el desolador desierto al que nos anclan nuestras responsabilidades en un bonito paraje lleno de estrellas. El secreto reside en exclusiva en tener presente al niño que un día fuimos, es decir, en vivir despojados de prejuicios. Vegetamos en una sociedad de consumo en la que la amistad o el amor se devalúan más rápido que la moneda. Con facilidad olvidamos que lo verdaderamente importante no es visible a los ojos ni se puede medir, no tiene precio ni se compra con dinero, por eso a través de El principito se nos alienta a recuperar antiguos valores y a establecer vínculos con nuestros semejantes al estilo infantil, sin hacernos demasiadas preguntas, sin miedo a abrirnos a quienes se cruzan en nuestro camino. La imaginación de la que hacen gala nuestros pequeños impide caer en la rutina en la que se ha convertido nuestros quehaceres cotidianos, esa monotonía vital es un defecto adquirido con la edad e inducido por las prisas a las que nos sometemos a diario. Si nos detuviéramos a observar lo que nos rodea, descubriríamos al instante que ninguna rosa del rosal es idéntica a otra, de ahí que todas sean importantes.

Concédete un par de minutos, por favor, para recordar dónde dejaste olvidado tu ejemplar de El principito o para incluir uno en tu lista de reyes. Cuando lo tengas entre tus manos intenta leerlo con los ojos de un pequeño lector que aún dibuja boas comedoras de elefantes. Si logras sonreír, habrás hallado la esencia de la historia. ¡Enhorabuena!

<<Lo esencial es invisible a los ojos>>

      Antoine de Saint-Exupéry (El principito)

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Comentarios

He leído El principito dos veces, lo releeré hoy por tercera vez cuando llegue a casa. De las dos lecturas me atraparon dos frases: "Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones" y "Lo esencia es invisible a los ojos". Buen fin de semana.

Es un libro que me hizo reír y llorar, las dos cosas casi al mismo tiempo. Su lectura coincidió con una etapa triste de mi vida, me ayudó a tomar conciencia de que necesitaba recuperar la ilusión de vivir, de salir del aislamiento al que yo misma me había abandonado. Vale la pena leerlo, mil gracias por recordármelo, Silvia. Bon dia!

Gracias a ti, Teresa, por la sencillez y sinceridad de tus palabras.

A mí el principito me dejó más preguntas que respuestas, además hay pasajes del libro que se podrían interpretar de muchas formas.

Tienes mucha razón, Andrés, al escribir que "hay pasajes del libro que se podrían interpretar de muchas formas". Desde que el propio autor muriera sin confesar al mundo qué pretendía transmitirnos con la historia del "pequeño príncipe", ha sido la crítica la encargada de "guiar" nuestra lectura. A mí me sucede lo mismo que a ti, me rondan más preguntas que respuestas, pero ¿y si ese fuera el principal propósito de Saint-Exupéry?

Este libro, me ha hecho recordar las mañanas veraniegas en la biblioteca municipal, que se trasladaba al parque de mi ciudad.
La primera vez que lo leí solo recuerdo que me impactaron sus dibujos (para mi eran reales) sobretodo la boa que tiene dentro un elefante, pero no entendí casi nada de lo escrito y así se lo dije a la bibliotecaria y ella me contestó “Lee este libro cada verano, es un libro mágico, te dirá lo mayor que te vas haciendo”
Ahora he comprendido la magia de este libro resumido en una frase: “lo esencial es invisible a los ojos”.
Cuando crecemos nos tomamos tan en serio el papel de adulto que en ocasiones olvidamos que fuimos niños, que tuvimos esa inocencia que el ”Principito” muestra en esta historia. Nos volvemos ariscos, esquivos y nos olvidamos de reír, de soñar, de creer. En definitiva de gozar de la vida y todo lo bueno que tiene. Nunca dejes que ese niño que llevas dentro desaparezca es el motor, la energía que hará que te levantes cada día.

Un libro que volveré a releer. ¡Buen finde!

Hay una cierta tonalidad triste en el personaje de El principito, es como si el protagonista tuviese la impresión de estar en un mundo de locos, todo parece al revés. El rey con su ambición de poder, el vanidoso y su egoísmo, el hombre de negocios con su avaricia, el geógrafo que pasa todo el tiempo dibujando mapas sin llegar a conocer ningún lugar de los que dibuja, etc. Vaya rollo esto de ser adulto, toda la vida trabajando para pagar una hipoteca, los poderosos pensando constantemente cómo subyugar a la ciudadanía para obtener mayores privilegios,etc. No me extraña que haya personas que se encierren en sí mismas, ¿en quién puedes confiar? Puede que mi comentario parezca algo pesimista pero el principito también me lo parece. Me gusta esta página. Buenas tardes

Por suerte para nosotros, Eva, los lectores aún conservamos intacta nuestra capacidad de interpretar a nuestro antojo lo que otros escribieron y, ciertamente, la historia del "principito" no provoca la risa de los adultos, mucho menos si la extrapolamos a la vida cotidiana como muy bien apuntas tú. Gracias por tu apreciación y, por la parte que me toca, bienvenida.

He leído El principito en tres edades o etapas diferentes de mi vida: la primera a los 16 años, la segunda a los 25 y la tercera recién cumplidos los 40. Con 16, no entendí casi nada, me encontraba tan perdido como el principito, el mundo de los adultos me aburría como una ostra, mis estudios de música eran mi verdadero mundo. A los 25, el mundo de los adulto del cual ya formaba parte activa continuaba aburriendo como una ostra. Recuerdo que por aquel tiempo, al más puro estilo Saint-Exupéry, pregunté a un amigo historiador, ¿qué buscas en la Historia? Mariano. Si la Historia se reduce en palabras de Fernando Savater a que “deberíamos atrevernos a afirmar que los siglos felices no pertenecen a la historia pero que cada una de las centurias desdichadas que conocemos ha tenido su propia forma de infelicidad”. Mariano murmuró una respuesta que fui incapaz de entender (curiosa profesión la de los historiadores, pensé). Sin embargo, con 29 me mantenía entretenido buscando respuestas a mis preguntas y sí entendí lo que El principito pretendía contarnos a los que nos topábamos con él. Cumplidos los 40, aún algunas preguntas seguían sin respuestas, pero... la búsqueda dejó paso al encuentro... Saludos.

Este libro lo lei de "cajòn" en la escuela, aunque la verdad es que me gusto tanto que lo he leido mas de tres veces y me sigue gustando y cada vez encuentro mas cosas lindas y otros significados, realmente es un libro hermoso!!!!
Gracias por recordàrmelo.

Gracias a ti, Laura. Bienvenida a la web. Un fuerte abrazo.

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