La escafandra y la mariposa
La escafandra y la mariposa
Director: 
Julian Schnabel
Reparto: 
Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner, Marie-Josée Croze, Max von Sydow

Sinopsis

A principios de los noventa, recién estrenada la cuarentena, Jean-Dominique Bauby, el excéntrico redactor jefe de la revista francesa Elle, sufrió una embolia masiva. Tras tres semanas en coma, Bauby despertó víctima del llamado "síndrome de cautiverio". Totalmente paralizado, Jean-Do malvivió durante meses encerrado en su cuerpo inerte (la escafandra) sin poder comer, ni beber, ni hablar, ni respirar sin asistencia, mientras su mente funcionaba con la normalidad habitual de quien conserva intactas la memoria y la imaginación (la mariposa). En el hospital de Berk-Sur-Mer especializado en dolencias similares donde fue confinado, aprendió con paciencia a comunicarse mediante el parpadeo de su ojo izquierdo. Gracias a esta habilidad forzada, recreó el mundo desde su particular y nueva situación en la novela La escafandra y la mariposa en la que se basa la película de referencia.

Imagen: propiedad de la productora France 3 Cinéma, Canal+, Kennedy/Marshall Company, The Ciné Cinéma, Région Nord-Pas-de-Clais, Pathé Renn Productions, C.R.R.A.V. Nor Pas de Calais, Banque Populaire Imagenes 7.

Merece que la veas por...

El caso real en el que está basada la cinta nos permite ser espectadores de primera de las sensaciones de una mente inquieta atrapada dentro de un cuerpo inmóvil. El "Síndrome de cautiverio" que padecía le permitió al protagonista ser consciente desde el primer momento de cada uno de los minutos de su desesperante estado. Por si lo dudas, Jean-Dominique sufrió, sufrió muchísimo, mucho más de lo humanamente razonable, pero no por él, no, lo hizo por su padre de noventa años enclaustrado en un piso del que sus piernas no le permitían salir. Por sus tres hijos a los que ya nunca volvió a poder acariciar. Por su exmujer, por ella también, por acompañarle sin reservas en esa brutal etapa de su vida. Por su nueva pareja, por dejarla abandonada a su suerte, y por cada una de las personas que le facilitaron la existencia mientras su cuerpo yacía postrado en una cama. Por incomprensible que parezca, él mismo manifestó su propio sufrimiento por no tener palabras para animarles, ni voz para decirles "te quiero", por no poder dar un beso ni regalar un abrazo, por miles de razones generosas que le llevaron a pensar en los demás por encima de sí.

La fuerza de voluntad de la que hizo gala durante los últimos años de su vida fue la mayor prueba de amor que pudo dejar en herencia a los suyos, máxime cuando él no quería vivir por encima de todo, no deseaba permanecer atado a esa nueva realidad que le había tocado en suerte, él ansiaba descansar en paz consigo mismo y liberarse de aquel cuerpo que ni siquiera reconocía como suyo, pero no pudo más que aceptar las condiciones vitales a las que estaba ligado y sobrevivir en consecuencia por amor a sus semejantes. Aunque hasta su último aliento defendió que, si vivir dignamente es un derecho, morir también debería serlo, comprendió que eran los demás los que necesitaban tiempo para aceptar su inefable final. Y decidió, por encima de su propia felicidad, concedérselo.

<<Hoy mi vida parece una sucesión de pequeños fracasos: mujeres que no supe amar... oportunidades que no aproveché... momentos de felicidad que dejé escapar...>>

Jean-Do (Frase del protagonista) 

La escafandra y la mariposa.

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Comentarios

No he visto la película, pero leyendo la sinopsis y el comentario de Silvia de por qué merece que la veas… Me ha hecho pensar en el eterno dilema eutanasia si o eutanasia no. ¿Opción individual o problema social?
Yo voy a dar mi opinión personal, pero admito que cada uno puede tener su propio criterio sobre este asunto.
Creo que hay situaciones diferentes que deben ser estudiadas de una forma particular y cada persona es dueña de decidir cuando quiere dejar de sufrir, esto forma parte de la libertad individual, el problema viene cuando se quiere ejercer esa libertad involucrando a un tercero: médico, familiar o amigo. Los médicos estudiaron e hicieron el juramento hipocrático para salvar vidas y no para quitarlas y ¿por qué cargar a este o a los familiares con la conciencia de ser un asesino? Mientras nuestra decisión afecte a los demás el suicidio es inmoral. Además en el caso de enfermedades incurables, nadie sabe si el remedio va a encontrarse antes de que el paciente muera por lo que la misma espera puede salvarle.
Por último,¿ los enfermos o mayores que para algunos son una molestia, los eliminamos bajo la escusa de los derechos del paciente?
¿Qué opináis?

En mi modesta opinión, Esther, la libertad individual de todo ser humano está muy por encima de los convencionalismos sociales. Debemos tener presente que cuestiones morales en nuestro país pueden ser consideradas como “socialmente amorales” al otro lado del planeta (y al contrario). Esto no nos hace peores a unos ni mejores a otros, simplemente somos meros seguidores del régimen de conducta impuesto por la sociedad en la que nos ha tocado vivir. No obstante, Esther, en el caso de Jean-Dominique, con sus facultades mentales intactas recluidas en un cuerpo en estado vegetativo irreversible, la voluntad del enfermo debería ser tenida en consideración aun en los países en los que la dignidad humana queda en última instancia a expensas de sus leyes. No se trata de practicar suicidios a la carta, pero tampoco de alargar la vida de manera artificial. No sé, igual la muerte digna debería ser reconocida, en casos puntuales, como una praxis médica más. ¿Quién mejor que un especialista para facilitar el trance?

En mi caso, sí tuve la oportunidad de ver la película, y me gustó. La historia es real, no pertenece al imaginario del director o al guionista, es la historia de una persona de carne y hueso y con nombre y apellidos: Jean-Dominique Bauby. Junto con otra pareja de amigos, reflexionamos sobre ella largo y tendido y salieron a la palestra las preguntas siguientes: ¿Merece la pena vivir así? ¿En las circunstancias en las que permanece y rodean a Jean-Dominique la vida tiene algún sentido? ¿Dónde están los límites del sufrimiento humano? En el caso de plantearnos la eutanasia, ¿Hasta dónde llega nuestra libertad y nuestra capacidad de decisión individual? ¿Qué es la moral? ¿La moral se encuentra por encima de la libertad individual? ¿Moral religiosa o moral social? ¿Códigos éticos profesionales? Ha estas alturas de la película (perdonad la expresión, pero parodiando "películas valiosas", que es el nombre del contenido del blog), sabemos que la medicina se ha convertido en un negocio muy lucrativo. O acaso ¿los grandes y mejores cirujanos hacen su trabajo gratis? No, no nos engañemos lo hacen (la mayoría) por grandes cantidades de dinero. Su trabajo no es un ministerio, hace tiempo que dejo de serlo. Vale, puede que exista algún que otro idealista, de todo hay en la viña del Señor. Bueno, no me enrollo más y dejo paso a otro comentarista. Buen día a todos. Ah, se me olvidaba decir que Jean-Do, en su extrema y delicada situación, decidió escribir un libro del cual es consecuencia directa la película que hoy comentamos. Gracias

Si me permites la recomendación, Antonio, todas esas respuestas las puedes encontrar en la película "Johnny cogió su fusil" de Dalton Trumbo, uno de los llamados “diez de Hollywood” perseguidos por el senador McCarthy. O, si lo prefieres, puedes leer su novela de idéntico título. Magníficas ambas, te lo aseguro.

Ví hace tiempo "Johnny cogió su fusil", sin embargo, me encantaría que comentases la película en el blog, si Enrique (el director) y tú no tenéis inconveniente, ¿qué te parece?

Por lo que a mí respecta no existe inconveniente (incluso me gustaría que Silvia nos regalara la película en la sección "Tu Mejor Tú"). Ahora toca, Antonio, que Silvia te diga, la pelota está en su campo... Un abrazo para tod@s.

A mí me parece perfecto, Antonio. Si además Enrique no tiene inconveniente alguno... hablaremos en breve de "Johnny cogió su fusil". Gracias por sugerirlo. Un saludo.

Ningún inconveniente, Silvia. Una película enigmática que merece compartir cartelera en "Tu Mejor Tú".

Gracias a los dos. Saludos

He localizado la película y voy a verla. Mañana te daré mi opinión, Silvia.

Estaré esperándola ansiosa, Teresa. En cualquier caso, disfruta de la intensidad de la historia y de la soberbia interpretación del protagonista. Un abrazo.

En más de una ocasión me he preguntado si el sufrimiento tiene algún sentido oculto en nuestras vidas ¿Tú qué opinas, Silvia? Buenos días

Buenos para ti también, Amparo. ¿Sabes?, detrás de mis palabras se esconde una persona muy “de andar por casa” que no cree que la vida en sí tenga ningún sentido oculto (ni bueno ni malo). Tal vez por eso se me antoja que el sufrimiento está presente en nuestras vidas simplemente para recordarnos, de vez en cuando, que somos humanos.

El ser humano siempre sorprende a propios y a extraños, si el protagonista hubiese tomado la opción de la eutanasia, no estaríamos hoy comentando "La escafandra y la mariposa". Se me ocurre pensar recordando a otra mariposa: ¡el efecto mariposa!, que todo lo que hacemos afecta en algún otro lugar o a otras personas para bien o para mal. Creo que la decisión de Jean-Do pudo afectar muy positivamente a otras personas, sobre todo a las más cercanas como eran sus seres queridos. Gracias

Eva, lo cierto es que el protagonista optó por la eutanasia, pero no le fue practicada porque las leyes no lo permitían. Jean-Dominique murió tras una disfunción múltiple de su organismo de la que fue consciente en todo momento y que le supuso un sufrimiento inimaginable. Con sinceridad, Eva, no concibo que ese sufrir sea necesario para que los demás aprendamos una lección, aunque tienes razón: Toda acción conlleva unas consecuencias que deben ser asumidas. Gracias a ti.

Entiendo lo que dices, Silvia, pero intuyo que el sufrimiento de Jean-Do no fue un sufrimiento en vano, ni pasó desapercibido. Ha habido sufrimientos de seres humanos en la historia que han procurado cambios sociales importantísimos, que de no haber sido así hubiesen tenido que esperar mucho tiempo, mucho. A lo mejor no me estoy explicando bien, Silvia.

Te explicas a la perfección, Eva, pero tenemos puntos de vista diferentes, cosa que agradezco porque con tus comentarios contribuyes a enriquecer los contenidos. En realidad, tienes razón en lo que dices, las sociedades avanzan en muchas ocasiones gracias a una serie de "mártires" que sucumben en sus fauces, pero personalmente abogo por que las pérdidas individuales no sean nunca necesarias para alcanzar las ganancias colectivas. El fin no siempre justifica los medios, ¿no te parece? Un abrazo, Eva.

Yo no soy tan valiente como Jean-Dominique, creo que todo lo contrario, bastante cobardón. No sé cómo se puede llegar a ser una persona valiente o quién me puede enseñar a serlo

¿Cobarde, Andrés? ¿En qué sentido lo dices? Si te refieres al protagonista de la película lo suyo no fue un acto de valentía, fue solo aceptación. Y doy por seguro de que, en circunstancias similares a las de Jean-Dominique, ninguno de nosotros podría relatar al detalle cómo actuaría. La “valentía” es un concepto mal entendido en nuestros días, Andrés, normalmente confundido con el “arrojo” o el “coraje”. En cualquier caso, a mí tu comentario me ha parecido, además de sincero, valiente. Un saludo agradecido.

¿No fue valiente escribir un libro en la situación tan compleja en la que se encontraba? Sinceramente yo creo que sí. Gracias Silvia

Desde ese punto de vista, sí, llevas razón, aunque siempre he sostenido que Jean-Dominique, más que de valentía, hizo gala de una voluntad de acero, de una paciencia infinita y de un amor sin límites hacia sus semejantes. Las situaciones extremas son capaces de sacar lo mejor y lo peor de nosotros sin que podamos predecir el lado hacia el que se inclinará la balanza. Gracias a ti, Andrés.

Ya he visto la película, Silvia, en español chicano porque no hablo francés. La historia es dura, muy dura. Me ha llamado la atención una frase que creo que la pronuncia el protagonista: "Aférrese fuerte a lo humano que tiene en su interior y sobrevivirá". Lo enteramente humano, nuestro interior, dónde procesamos y vivenciamos toda nuestra experiencia (la mariposa).

Yo tampoco sé puntualizar quién pronuncia esta frase en la película, Teresa, ni siquiera sé en qué contexto está dicha, pero coincido con tu apreciación: Lo que en realidad nos define como personas no se percibe a simple vista. Un interior rico en matices no solo facilita nuestra existencia, sino también la de los demás (la mariposa). Sin embargo, no podemos pasar por alto que interactuamos en sociedad y que, por tanto, debemos seguir unas normas de conducta establecidas (la escafandra) que no siempre nos permiten desarrollarnos de la manera que deseamos. ¿El secreto?, concedernos siempre algo de margen.

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