Isabel Payán: ¡Si lo sientes, puedes!

Entrevista a Isabel Payán.

Nací el 21 de Enero de 1973 en Cádiz. Desde pequeña estuve rodeada de arte, algo normal siendo la capital gaditana. Mi padre era pianista y mi madre cantaora y bailaora. En este contexto, era lógico que empezara a bailar flamenco. Luego me dediqué al ballet. Al morir mi padre, mi vida cambió radicalmente y tuve que madurar.

En la adolescencia, decidí estudiar la rama de Letras y al empezar la Universidad, escogí Filosofía y Letras. Debido a mis estudios, abandoné definitivamente el ballet. Durante el periodo universitario logro dedicarme a otra de mis grandes aficiones: el canto. Empiezo a cantar como soprano en la Coral "Medea" y más tarde estaría en la propia Coral de la Universidad de Cádiz. Mientras, mis estudios se especializaron en la rama de Filología Clásica, ya que me apasionaba todo lo relacionado con el Mundo Antiguo.

El baile siguió en mi vida en pequeñas porciones: clases temporales, intensivos y cursos de verano (claqué, bailes de salón, danza africana...).

En 1999 viajé a mi querida Grecia por primera vez y estuve viviendo un tiempo allá, algo que recordaré siempre como uno de mis mejores viajes que hice en solitario.

Luego, tuve mi primera experiencia como profesora de instituto en Vejer de la Frontera (Cádiz). Fue muy gratificante para mí, porque pasé de la cuna del conocimiento en Salónica a enseñar "Lisístrata" en las aulas.

Tras un año sabático en cuestión laboral pero no en cuestión de aprendizaje con diversos cursos especializados, me fui a trabajar como animadora turística a Salou (Tarragona). De allí, pasé a Madrid, donde eché raíces.

Mi experiencia como docente en los institutos siguió en Andalucía mientras vivía en Madrid. Fue una auténtica paliza tanto viaje, pero llegué a desempeñar los cargos de jefa de departamento de Clásicas y de tutora, hecho que fue muy gratificante para mí.

Luego me centré en mi vida personal en Madrid y aparecieron otros trabajos (azafata y promotora, guía turística, recepcionista de hotel, relaciones públicas, extra de cine y TV, teatro musical...), y por supuesto el baile.

En esta ocasión, elegí un tipo de baile desconocido para mí hasta entonces, al cual me sigo dedicando tras haber pasado más de once años aprendiendo y enseñando: danza oriental.

Hoy en día soy profesora, bailarina y coreógrafa de distintos tipos de baile: danza oriental, flamenco, funky, bollywood, ...y he rescatado dos hobbies: la artesanía con mi nueva empresa "AMINA CREACIONES", y la Belleza, como consultora de belleza de Mary Kay España.

 

Enrique: Qué te impulsó a estudiar Filosofía y Letras, Isabel.

Isabel: Pues en un principio, pensé ser periodista porque siempre me ha gustado escribir y estar al día con las noticias. Pero para ello había que cambiarse de ciudad y, como era preferible estudiar en Cádiz capital, escogí Filosofía y Letras que abarcaba todo lo que siempre me había fascinado: lengua española, historia, latín, griego...

E.: Cómo fue tu experiencia profesional como jefa de departamento en la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía.

I.: Muy pero muy instructiva, la verdad. Después de los años de estudios en la universidad, que tuviera la oportunidad de ejercer y encima con ese cargo fue un verdadero reto, uno constante dado que durante siete años me estuve moviendo por toda Andalucía y a partir del año 2000 desde Madrid.

A pesar de los trastornos y cierto estrés, recuerdo esta etapa de mi vida como un periodo muy gratificante porque aprendí mucho de mis alumnos, de la profesión de profesora y jefa de departamento con tan solo 26 años y con un aspecto físico casi como mis propios alumnos. Me sirvió para madurar y para ser mejor educadora.

E.: Bajo tu punto de vista, Isabel, ¿qué debería cambiar o mejorar en la Educación universitaria española?

I.: Es una gran pregunta y me alegro de que me la hagas porque hay muchas cosas que desgraciadamente han cambiado desde que yo estudié, pero para mal.

Por una parte, mi especialidad de Clásicas que es tan exclusiva y elitista, y las Letras, en general, han quedado muy desprestigiadas. Desde los años noventa, la rama de Letras tanto en Secundaria como en la Universidad, se han ido denostando hasta desembocar en la LOGSE. Sin duda, este hecho ha repercutido en los estudiantes universitarios al traducirse en una escasa preparación humanística.

Por otra, necesitamos un cambio radical pero desde el inicio de la educación, porque no podemos esperar grandes milagros en las Universidades españolas si los jefes de departamentos y catedráticos están tremendamente obsoletos y si desde una edad temprana no se recibe una educación en condiciones.

E.: En un momento de tu vida decidiste dar nuevos pasos dirigidos al mundo de la danza oriental y el baile en general. Cuéntanos, Isabel, ¿fue una decisión repentina, una idea que te rondaba la cabeza o una cuestión vocacional?

I.: Fue un poco de todo. Una vez que me dieron de baja de la Bolsa de trabajo en Educación, por circunstancias personales me dediqué a mis hobbies y empecé con el teatro, luego a cantar en la Coral "Francisco Piquer" de Caja Madrid y en la danza en general, a lo que desde pequeña me había dedicado y la que había dejado durante un tiempo para centrarme en mis estudios universitarios.

La primera vez que decidí bailar de forma más regular, fue en una escuela de baile que estaba cerca de mi casa de Madrid. Aún recuerdo a Yhemel, mi primera profesora. Así descubrí la danza oriental.

Ya en Cádiz, mi profesor de claqué me aconsejó que bailara esta especialidad de danza, pero en Cádiz no había escuela. Quién me iba a decir seis años después de aquella sugerencia, que yo iba a entrar en una escuela y con una profesora que luego fue mi maestra durante años y que me brindó la oportunidad de ser maestra de danza.

Fue una decisión al azar la verdad, pero aunque nunca pensé dedicarme a la danza como profesional, es uno uno de mis sueños cumplidos porque siempre deseé desde niña bailar; daba igual qué. Solo ansiaba expresarme bailando.

Gracias a mi maestra Yhemel además pude seguir mi gran vocación que es la enseñanza y aunque ya no fuera desde una aula y con pizarras sino con espejos y en una sala de baile, soy la mujer más dichosa del mundo por ello.

Muy agradecida a ella y a todas las maestras y maestros que vinieron después en todos estos años de danza en Madrid, todos los que estuvieron conmigo en Cádiz y en todas las ciudades que he estado aprendiendo para poder ser mejor maestra de danza.

E.: Qué "despierta" la danza o el baile en las personas, Isabel.

I.: Lo mejor de sí mismas. He tenido la posibilidad de verlo estos años con muy diversos alumnos y he descubierto que no hay nadie que sea "realmente inútil" para bailar. ¡Si lo sientes, puedes!

La técnica es primordial, pero aún así, se nota cuando la bailarina o el bailarín siente lo que hace y ese sentimiento hace que llegue al público aunque no sean un pasos perfectamente ejecutados.

Creo que un buen maestro de danza ha de dejar que sus alumnos sean los protagonistas de la clase, para que dadas unas mínimas e indispensables pautas, ellos, se expresen libremente.

Es un placer cuando ves que tus alumnos disfrutan bailando y gozan de su propio arte. Eso es lo que me gusta de mi profesión y lo que realmente valoro de la danza que despierta lo mejor de cada uno cuando realmente se baila para no ser el mejor, sino para "despertar tu mejor tú".

E.: Hay personas que quieren hacer cosas pero no se deciden a empezar... ¿Qué le dirías a una persona que le gustaría matricularse en un curso de baile, pero no se atreve porque piensa que es muy patosa, que no tiene ritmo o cualidades para el baile?

I.: Como decía en la anterior pregunta, que no se sienta que no puede. Solo que sienta, que disfrute... Y si no conecta con un maestro en un principio que busque a otro.

Ya encontrará a su maestro/a de danza para la especialidad y el momento en el que se haya. Es cuestión de paciencia, de no abandonar al primer tropiezo y, además, ir viendo cómo uno avanza y cómo se disfruta de ese aprendizaje. Y si no que hable conmigo que seguro que aprende (sonríe).

E.: Cinco cuestiones muy breves y una sola condición... que no pienses mucho la respuesta:

Una manía...

I.: Ser perfecionista.

E.: Una frustración...

I.: Haber sido periodista.

E.: Una película...

I.: "Lo que el viento se llevó" de Víctor Fleming.

E.: Un libro...

I.: La antología poética de Konstantino Kavafis.

E.: Un hito histórico...

I.: La Revolución francesa.

 

E.: Gracias por ofrecernos esta estupenda entrevista. Y gracias, también por confiar en el proyecto "Despierta tu mejor tú".

I.: Sin más, gracias Enrique, por brindarme la oportunidad de narrar mis experiencias.

<<La Danza es el único arte en el que nosostros mismos somos el material del que el arte está hecho>>.

T. Shawn, entrenador y coreógrafo estadounidense.

Imagen: Juan M. Mato.

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Comentarios

Simpática entrevista, cortita, reveladora, cálida y con fuerza, afín al viento de levante gaditano.
Isabel es tan persistente y polifacética como el viento de la zona.

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