La mujer justa
Autor: 
Sándor Márai
Título original: Az igazi.
La mujer justa (Primera y segunda parte, 1941. Tercera parte, 1949)
Editorial: 
Salamandra

Sinopsis

Sentada una tarde en una cafetería de Budapest, una mujer cuenta a una amiga cómo descubrió que el alma de su por entonces marido pertenecía a un antiguo amor secreto que lo consumía poco a poco y cómo, pese a sus infatigables intentos, la relación se fue al traste. Una noche en la misma ciudad, un hombre confiesa a un amigo por qué se separó de su esposa para casarse con la mujer que deseaba desde años atrás y cómo, por culpa de un tercero, la perdió al poco tiempo. En una pensión de Roma, al alba, una mujer detalla a su amante cómo consigió casarse con un hombre perteneciente a una clase social más alta tras persuadirlo en silencio para que se separase de su esposa. Un triángulo amoroso en el que las almas de los implicados se desnudan de forma tan magistral como humana.

Imagen: Editorial Salamandra.

¿Qué nos aporta este libro?

Esta es, sin duda, una de esas historias atemporales en las que el amor, la pasión, la traición y la soledad se unen en perfecta armonía conformando una novela de ficción de lo más realista. En ella, entre otros muchos secretos de alcoba de los que nadie habla pero de los que todos tenemos conocimiento, se nos advierte de la peligrosidad de los celos en las relaciones de pareja. Ese malquerer dañino, que acusa de una importante falta de diálogo, suele ser signo inequívoco de inmadurez emocional y de inseguridad personal, tanto que se convierte en un auténtico calvario para quien lo padece y para quien lo sufre.

La vida común supone un caminar constante de dos personas diferentes en la misma dirección. Cuando por circunstancias uno de los dos acelera o aminora el ritmo, puede ocurrir que el otro piense que cualquier camino alternativo que se cruce sea una opción para su acompañante mucho más atractiva que la monótona linealidad a la que lo tiene acostumbrado. Esa duda, generalmente sin fundamento real, suele ser la chispa que enciende las sospechas, la desconfianza y los celos malsanos. Fomentar pensamientos negativos referidos a las actitudes que se presuponen en el otro incide directamente en la buena marcha de la relación. En ese caso, más que en ningún otro, el diálogo pausado es fundamental.

Si lo piensas con detenimiento, en la vida no hay camino largo, escarpado ni angosto que no sea más llevadero gracias a la compañia de alguien que nos facilita el caminar. No olvides poner de tu parte. 

<<Si los celos son señal de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta>>.

Miguel de Cervantes, escritor español.

(Dedicado a Eva, entusiasta lectora de "Libros con estrella")

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Comentarios

Precioso libro, Silvia. He pasado todo el fin de semana leyendolo y me ha ayudado mucho. Ahora toca releerlo más detenidamente. Gracias, Silvia. Te envío un beso muy grande!!!!

Cuatro mese tardé yo en leerlo, Eva. Extraía tantas y tan buenas enseñanzas que me sentía incapaz de avanzar en la lectura a mi ritmo habitual. Luego tuve miedo a que terminara y aminoré aún más mi paso para evitar el inminente fin. Estoy segura de que algún día volveré a leer este libro con el entusiasmo de la primera vez.
A lo que iba, perdona. Como habrás apreciado, los celos fundados de la historia son solo una excusa para tratar con la cercanía y la calma necesarias los peligros a los que se enfrenta a diario cualquier pareja. La obligatoriedad del cariño dentro de un matrimonio fallido. Las parcelas íntimas en las que no se permite entrar al otro. La individualidad de los caracteres. Los condicionantes sociales que encorsetan los modos. La fría indiferencia del que no está enamorado. La desesperación de quien sí lo está. El nacimiento de un hijo como tabla de salvación a una relación que hace aguas. El hermetismo de quien tiene algo que ocultar. Las malas artes, los engaños y las mentiras. En definitiva, la cinta morada es solo el cabo del que hay que tirar para desenredar la madeja (ya sabes a qué me refiero). El mismo beso igual de grande y agradecido para ti, Eva.

La segunda lectura la estoy haciendo más pausada, intento interiorizar todo lo que me trasmite. Muchas gracias, Silvia.

Gracias a ti una vez más, Eva, por hacer posible que "Tu mejor tú" se siga oxigenando.

¿Qué referencias culturales existen sobre el hecho de que los celos sea algo necesario en el amor?

Pues lo cierto es que no lo sé, Andrés. En mi modesta opinión creo que los celos son inherentes al propio ser humano desde la prehistoria, de hecho artísticamente son una temática recurrente desde que el hombre es hombre. Nadie está a salvo de su influjo porque no entienden de nivel cultura ni de condición social. Sea como fuere, los celos amorosos suponen un estado de infelicidad constante que no hace ningún bien ni a quien los sufre ni a quien los padece, por eso no creo que sean "necesarios" en ningún caso. Es más, los celos llevados al extremo son considerados una patología autodestructiva. Ser celoso NO es señal de estar enamorado, ni siquiera lo es de querer muchísimo a la pareja, ser celoso es desconfiar del contrario pero, sobre todo, de uno mismo. Estoy escribiendo demasiado, ¿verdad? En cualquier caso, Andrés, espero haber respondido a tu pregunta (si no es así sabes que puedes formularla de nuevo). Un saludo.

Sí, has respondido a mi pregunta, Silvia. Además, lo que comentas sobre los celos lo comparto al cien por cien, a mí en el pasado me costó una relación y no me quedó más remedio que trabajar en ellos hasta darme cuenta de las inseguridades que me rodeaban por casi todas partes. Gracias, Silvia

Gracias a ti, Andrés, y enhorabuena por el merecido premio.

Leí el libro hace un año y como tú, Silvia, lo recomiendo. Me hizo reflexionar y profundizar en los celos y en todo lo que implica el deseo de controlar a tu pareja. Saludos

Lo cierto es que a veces necesito de vuestra ayuda para transmitir el valor real de una obra, sobre todo cuando mis propias palabras se quedan cortas. Gracias, Amparo, por servirme de apoyo. Un abrazo.

Me he animado a leer "La mujer justa", y me está gustando, Silvia. He de reconecer que tienes buen tino con los libros que recomiendas. Un cordial saludo.

Espero, Antonio, que cuando termines su lectura puedas regalarnos algunas de tus conclusiones. El mismo saludo para ti.

De este libro me ha llamado la atención como el autor narra de forma diferente una misma historia de amor. Porque siempre es la misma historia de amor, pero desde tres perspectivas distintas. Y aunque a primera vista pueda parecer aburrida la trama, por repetitiva, no lo es. El dominio de las técnicas narrativas de Marai es extraordinario. Usando el monólogo, de forma increíble nos cuenta tres historias diferentes siendo siempre la misma historia. Y siendo siempre los mismos personajes, son tan distintos en todas y cada una de las historias. Porque en esta trágica historia de amor, no hay buenos ni malos. Hay seres humanos. Que unas veces aciertan, otras se equivocan, pero todos buscan lo mismo: “la felicidad”
Y huir de la soledad. Una soledad que no tiene nada ver con estar acompañado. Una soledad del alma.
El triangulo amoroso que forma parte de esta trágica historia, la primera mujer abandonada por su marido, aunque aún lo ama. El marido un burgués enamorado de alguien de clase inferior a él y la sirvienta como segunda pareja.
Cuentan su historia a una amiga, un conocido y un amante, así parece que cada uno de ellos nos ofrece su punto de vista, su opinión sobre una historia de amor que no tuvo un final feliz para ninguno. Porque todos buscaban a la persona justa, una persona que llenara su vida, que les aportara todo lo que ellos querían. Que les diera plena felicidad.
Resaltaría una reflexión muy acertada que hace la primera esposa:
"...Un día me incorporé en la cama y sonreí. Ya no sentía dolor. Y de golpe comprendí que la persona justa no existe. Ni en el cielo ni en la tierra, ni en ningún otro lugar. Simplemente hay personas, y en cada una hay una pizca de la persona justa, pero ninguna tiene todo lo que esperamos y deseamos. Ninguna reúne todos los requisitos, no existe esa figura única, particular, maravillosa e insustituible que nos hará felices. Sólo hay personas. Y en cada una hay siempre un poco de todo, es a la vez escoria y un rayo de luz... sin duda es cierto que no existe la persona justa y que las ilusiones se desvanecen, pero yo lo amo y eso es distinto. Cuando uno ama a alguien siempre se le sobresalta el corazón al verlo o al oír algo sobre él. En resumen, creo que todo pasa, menos el amor. Aunque eso no tiene ningún sentido práctico."
Yo me pregunto:
¿Existe o no el amor? Nos han dicho como tenemos que amar o como tiene que ser el amor a través de cuentos, libros y películas ¿Por qué solo tenemos que amar a una persona en la vida? Por qué siempre es un capullo el que decide terminar una relación? ¿Qué ocurre cuando se termina el amor? y ¿En qué se convierte el sentimiento humano cuándo detrás de él hay la intención y la conciencia?
A medida que te vas haciendo mayor te das cuenta de que todo es diferente de lo que pensabas; los conceptos y las personas cambian, hay que ser abierto en todo, hay que aprender de todo, incluso a amar.”

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