La jauría humana (1966)
La jauría humana
Director: 
Arthur Penn
Título original: The Chase
Guión Lillian Hellman (basado en la novela homónima de Horton Foote)
Género: Drama
Reparto: 
Marlon Brando, Robert Redford, Angie Dickinson, Jane Fonda, Robert Duvall

Sinopsis

Un preso, condenado injustamente por un asesinato que no ha cometido, consigue escapar de su reclusión. Con la conciencia tranquila vuelve a su lugar de origen, un pequeño pueblo de Texas, donde sus vecinos, inmersos en una degradante decadencia moral, deciden emprender contra él una auténtica cacería humana. Solo el sheriff, único hombre honesto del lugar, es capaz de impedir su linchamiento al tiempo que sufre los despropósitos de un pueblo embrutecido socialmente.

Imagen: El material gráfico de esta película es de sus respectivos propietarios, distribuidora Columbia Pictures y productora Columbia Pictures Corporation, Horizon Pictures. 

Merece que la veas por...

Numerosas razones técnicas, artísticas e interpretativas hacen de esta película un clásico atemporal. Sin embargo, es su mensaje el que más me llama la atención pues refleja de manera contundente la naturaleza salvaje y malvada de los hombres cuando nos sentimos respaldados por un grupo, cómo afrontamos nuestros miedos y cómo nos desprendemos de nuestras miserias ocultos entre la multitud.

Es cierto que los hombres, como los animales, tendemos a agruparnos para hacer frente común contra las amenazas que nos rodean. En nuestro caso, a diferencia de los animales, el raciocinio nos posibilita discernir cuándo la causa merece la lucha o cuándo no. En realidad, ese sentido común con el que hemos sido bendecidos los humanos suele brillar por su ausencia. Basta echar un vistazo a nuestro alrededor para comprobar que solemos organizarnos mejor y más rápido (y con mucha más virulencia) contra los colectivos más desfavorecidos que contra los más favorecidos. A las pruebas me remito: Mientras permanecemos al abrigo de nuestros hogares como los “tres monos sabios” de la tradición japonesa (aquellos que no ven, no oyen y no hablan) ante la mala gestión de los que gobiernan o han gobernado nuestro país, un pueblo casi al completo arremete contra los miembros de una familia aficionada a apropiarse de lo ajeno. Igual estoy equivocada, corrígeme si me equivoco, pero siempre he creído que robar es robar con independencia del autor del robo y de los medios o estrategias que aquel utilice para conseguir su fin. Es ley de vida. Cuando un grupo, en principio minoritario, ve aumentar repentinamente sus hordas en la lucha contra una misma causa, el buen criterio general se pierde.
 
La jauría humana es una historia de denuncia social en la que los protagonistas, finalmente y sin remedio, se dan por vencidos. Yo me pregunto, ¿te darás por vencido/a tú?
 
"Reflexiono y no entiendo. ¿Qué hemos hecho mal?"
 
(Dedicada a Teresa, lectora de "Despierta tu mejor tú)

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Comentarios

Gracias por tu magnifico post Silvia, me he tomado el tiempo necesario para leer todos tus libros y películas y he quedado gratamente sorprendida.

Gracias a ti, Lourdes, por dedicarnos un tiempo que nunca sobra y por regalarme unas palabras que siempre agradan. Espero (y deseo) seguir viéndote por este rinconcito virtual. Un afectuoso abrazo de bienvenida.

Te garantizo que no me quedaré con los brazos cruzado, nada podemos cambiar o mejorar con los tres monos sabios. Hace tiempo que no he vuelto a ver la jauría humana, gracias por traerla a mi memoria Silvia

Gracias a ti, Juanjo. Siempre es grato cruzarse en el camino con alguien dispuesto a la lucha, aunque esta sea dialéctica, aunque solo suponga remover el ánimo de quienes leen este espacio. Si el movimiento se demuestra andando, demos el primer paso (el más difícil) y los demás vendrán por sí solos. Un saludo afectuoso.

Hola Silvia!! Como nos tienes acostumbrados, un post que da que pensar. Siempre es más sencillo cargar las tintas sobre los más desfavorecidos, sobre los indefensos. Tienes la habilidad de tocar la llaga de los problemas que nos aquejan. Un abrazo.

Estimado Antonio, nos ha tocado vivir una época extraña. A veces creo que no estamos preparados para los altibajos, que preferimos una existencia lineal sin demasiados sobresaltos. Deberíamos asumir que toda subida implica una bajada al igual que cada bajada conlleva tarde o temprano una subida, no creo que haya mucho más. Gracias por estar (y también por ser). El mismo abrazo para ti.

Gracias Silvia por la dedicatoria!!!!!!!!! El fin de semana pasado invité a comer una paella a los amig@s de toda la vida, después vimos la película y la comentamos a la luz de tu reflexión. Fue una experiencia muy gratificante, Silvia. La conversación fue derivando al problema tan grave de corrupción que tenemos en nuestro querido país y que con los nuevos casos que salen casi todas las semanas en prensa, nos crea una crispación y frustración total. Pero llegamos a una conclusión: también los ciudadanos somos responsables de lo que ha pasado. Damos mucho poder a unos pocos para que solucionen nuestros problemas y luego nos desentendemos del tema. Al final hacen lo que ya sabemos que hacen, porque ellos también saben lo que hacemos: NADA o casi nada. Gracias Silvia por hacernos pensar, porque los pasos los tenemos que dar cada uno, nadie puede darlos por nosotros.

Yo no lo podría haber dicho mejor, Teresa. Es cierto, somos tan básicos que, por lo general, culpamos a los demás de nuestras desdichas mientras nos atribuimos el mérito en exclusiva nuestras dichas. Nos sentimos tan libres de carga depositando en manos de unos pocos lo que debería ser responsabilidad de todos que, al final, son esos pocos los que mueven los hilos a su antojo. Un solo individuo, como se aprecia en la historia que narra la película, no es capaz de cambiar el rumbo de los acontecimientos por mucho que pase a la acción. Seis millones de ciudadanos desde la comodidad de su sofá, tampoco. Gracias a ti, Teresa, por darnos la oportunidad de reflexionar sobre hacia dónde se dirigen nuestros pasos. Un fuerte abrazo.

Me he puesto al día con tus post y con algunos más de los que se publican en la página, Silvia. Te leo desde Londres, me ofreció un trabajo mi ex jefa y aquí estoy desde finales de verano muy contenta aunque echo de menos a mi familia y amigos. La peli no la conocía pero si había oido hablar de ella, he encontrado un sitio en internet para verla este fin de semana. Ya estoy organizada y podré visitaros con más asiduidad. Gracias Silvia.

Londres, Eva, cuán afortunada y valiente eres. Abandonar la zona de confort a la que estamos acostumbrados no es tarea fácil, por eso echamos de menos a determinadas personas, a determinados lugares, objetos, situaciones, y nos aferramos a ellos en busca de arropo. Por fortuna, virtualmente no existen las distancias. Disfruta de la experiencia, valora la confianza depositada en ti y, cuando sientas nostalgia de quienes siguen en este denostado país, mira hacia el cielo con la seguridad de que a todos nos alumbra el mismo sol. Infinitas gracias por retomar este espacio, Eva. Un abrazo.

Pero por qué los protagonistas se dan por vencidos Silvia. ¿Por miedo?

Por agotamiento más bien, Mary Paz. No se puede defender una causa eternamente, máxime si no se consigue el apoyo necesario para ello. Cuando alguien golpea mil veces la cabeza contra un muro de hormigón, o cesa en su empeño a tiempo o muere en el intento. Esa es una de las lecciones que podemos extraer de la película: Hasta en las situaciones más difíciles debe primar la cordura. Gracias por tu tiempo.

Una gran pelicula............. yo no hubiese soportado todo lo que soportó el sherif del pueblo (Brando)........... Menuda paliza le dan al pobre, sinceramente Silvia yo me hubiese dado por vencido antes........

Sinceramente, Andrés, yo también. Luchar por las libertades individuales nunca ha sido tarea fácil cuando se convive en una sociedad que espera que se actúe de una determinada manera. Olvidarnos de esas libertades de las que hablo es como aplicar el mismo patrón para todas las tallas de una prenda: El resultado sentará como un guante a algunos individuos, pero no cabe la menor duda de que a otros les vendrá demasiado grande o, incluso, demasiado pequeño. De ahí a dejarnos golpear sin cesar en una u otra mejilla... Un abrazo agradecido, Andrés.

mis felicitaciones por su pagina

Gracias, José Manuel, por la parte que me toca. Espero que pronto, al referirte a esta página, puedas utilizar un confiado “nuestra”. Saludos.

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