He aprendido a relativizar las cosas

Elena Tejada

Os presento a Elena Tejada, 43 años y madrileña de nacimiento. El poeta, escritor y arquitecto, Ángel Luis Sánchez, retrata a Elena bajo su mirada épica: Huidiza rosa por dentro transgredida / ella muy ella tiene dos manos. / Cuando se abren de su espina muestran / poderosas las raíces germinales.

Se licenció en Filología Española en la Universidad Complutense de Madrid, especializándose en Literatura.

Realizó el Curso de Adaptación Pedagógica (CAP) y Posgrado en Filología Española.

Ha ampliado sus conocimientos pedagógicos con cursos relacionados con la elaboración de Unidades Didácticas, Curriculares, Inteligencias Múltiples y Mapas Mentales.

Es coordinadora de la tertulia literaria "Conde Duque" y co-autora de tres libros poemas con el sello editorial Dunken: "Rincón del Conde Duque. Poemas de una tertulia", "Siete Setenta. Siete historias, Setenta Poemas" y "Manto de Retales".

Colabora en el boletín de crítica literaria "La Fiera Literaria".

Podéis encontrar a Elena Tejada en la web de profesores particulares: www.donprofesor.com

...Fue en la tertulia literaria "Conde Duque" donde conocí a Elena (ambos compartimos el gusto por la literatura y la escritura creativa). Como ocurre en ciertas ocasiones, las personas aparecemos y desaparecemos del contexto de la vida de los demás, pero hace unas semanas tuve la suerte de reencontrarme con ella. Después de una distendida charla, le pedí a Elena si accedía a que la entrevistara para "Despierta tu mejor tú". Y el resultado podéis comprobarlo vosotros mismos, a continuación...

Enrique: Elena, como miles de españoles tuviste que hacer frente a un despido, ¿qué se te pasó por la cabeza cuando esto sucedió?

Elena: Decepción e impotencia a partes iguales pues estaba muy involucrada con un proyecto educativo innovador y con una metodología pionera en España adecuada para ayudar a alumnos con Dificultades Específicas de Aprendizaje. La intención era que los alumnos trabajasen por centros de interés siguiendo el método científico.

Por primera vez desde que comencé mi andadura como profesora, sentí que tenía libertad y capacidad plena de decisión pero, según fue transcurriendo el curso, empecé a ser consciente de que no podíamos implementar esta metodología porque no se ajustaba al carácter propio del centro debido al perfil de los alumnos, a que no teníamos suficientes criterios de evaluación pues no había ni exámenes ni libros de texto, a que no contábamos con el equipo directivo lo suficientemente preparado para gestionar un centro educativo de estas características. De tal manera que lo que iba a suponer una auténtica revolución en la enseñanza concertada, se convirtió en una especie de centro de re-educación donde los alumnos más conflictivos eran los más valorados en detrimento de los más débiles en cuanto a conocimientos. Cuando me rebelé contra esta situación, que a mi entender y al entender de muchos de mis compañeros era tan  desproporcionada, me despidieron.

No me arrepiento de mi comportamiento pues pese a que sigo sin trabajo, siento que hice lo que tenía que hacer conforme a lo que entiendo yo por ética docente.

Enrique: Las circunstancias que rodean la perdida del puesto de trabajo pueden llegar a disparar el estrés, ¿cómo manejaste el "bloqueo" que se manifiesta en situaciones un tanto límites o drásticas?

Elena: Cuando el despido se había hecho efectivo pero todavía no había finalizado mi contrato, me hice un esguince en el pie jugando al baloncesto en el patio de colegio, lógicamente, tuve que dejar de trabajar y asistir a unas sesiones de rehabilitación por accidente laboral. Mi obsesión era concluir mi tarea en el colegio: informes de tutoría, última evaluación, reuniones con los padres, firma de actas y, sobre todo, despedirme de los alumnos. Así que, decidí seguir trabajando desde casa hasta el día que finalizase mi contrato. Esta circunstancia hizo que mis niveles de estrés se disparasen pues sentí que mi trabajo había sido en balde y que era injusto haberme despedido cuando en realidad lo que había hecho era mantener incólume mi ética profesional y cumplir con mi trabajo. Sinceramente, me desbordó la situación, pasé de tener un reconocimiento y una consideración a ser una paria; amén de la pérdida económica que supone dejar de trabajar.

Al mes siguiente, hice un recorrido por todo el Mar Negro. Este viaje supuso una catarsis, me hizo reflexionar sobre mi nueva situación y pensar que tenía que re-inventarme centrándome en mis habilidades y fortalezas pues lo del colegio ya era irreversible y no merecía la pena seguir lamentándome. Por otro lado, me resarcía pensando que mi trabajo en él había sido muy positivo como experiencia laboral y humana y que, además de buscar trabajo, iba a tener tiempo suficiente para dedicarlo a otras actividades que no pude desarrollar anteriomente... Además, desde que falleció mi madre, he aprendido a relativizar todas las cosas. Así mismo, aprovechando que tenía unos ahorros, me marché a Irlanda a seguir estudiando inglés, para mi era una asignatura pendiente.

Enrique: Jóvenes españoles -y no tan jóvenes-, han buscado mercados de trabajo en el extranjero, ¿sigue siendo una buena opción otro país para reanudar o iniciar una vida laboral, Elena? ¿qué sugerencias de tipo práctico le darías a una persona que decidiera marchar a trabajar al extranjero?

Elena: Para una persona joven y sin cargas familiares puede ser una buena opción pues es cierto que se adquiere una experiencia profesional que puede ser muy valorada a la hora de buscar trabajo, desarrollas habilidades que aumentan la autoestima, desarrollas un gran sentido de la responsabilidad, es sin duda un aprendizaje vital muy enriquecedor que hace que te conozcas mejor a ti mismo, te abre la mente y te despierta el espíritu emprendedor.

En cuanto a consejos de tipo práctico, no sabría decirte depende de muchos factores (edad, idioma, situación familiar, tipo de empleo, salario, costumbres, condiciones de vida...) Quizás si puedo dar uno que es elemental: tener paciencia pues los primeros meses son muy duros.

Ahora bien, cuando se trata de una emigración forzosa es un drama ya que resulta desalentador que tu propio país no te proporcione el derecho fundamental al trabajo.

Enrique: "La confianza en uno mismo", hasta qué punto puede ser importante o decisiva...

Elena: Creo en la fuerza de las aptitudes positivas ante la vida pues, a veces, nos autocastigamos pensando en que no somos capaces de acometer algo. Esto provoca en nosostros una frustración y la consiguiente pérdida de la confianza en nosostros mismos.

Supongo que también depende de la importancia que le demos a lo que los demás opinan de nosotros. Creo que es decisivo reflexionar sobre nuestros logros pasados y proyectarlos en el futuro para evitar caer en una depresión, al fin y al cabo, si perdemos la autoestima, transmitimos mucha inseguridad y esto puede repercutir muy negativamente en acciones tan importantes como poder conseguir un trabajo.

Enrique: En su discurso de agradecimiento por el Premio Cervantes 2013, Caballero Bonald revindicó la "potencia consoladora de la Poesía, tan necesaria en un mundo actual, asediado de tribulaciones y menosprecios a los derechos humanos". En tu vida, Elena, ¿qué papel ha jugado -y juega- la Poesía?

Elena: También mencionó "los desahucios de la razón" en su discurso. Admiro la obra de Caballero Bonald y, curiosamente, ahora estoy leyendo su libro de poemas: La noche no tiene paredes.

Totamente de acuerdo con la frase "el poder consolador de la poesía" yo añadiría, el mejor antídoto contra la desesperanza. El mundo sería mucho más "humanamente habitable" si se leyese poesía.

Para mi es el vehículo de expresión a través del cual canalizo todo cuanto siento y me hace sufrir pero también es una manera de celebrar la vida y ordenar los recuerdos. Además, puesto que es el género más libre pues no hay pacto con el lector, te permite la posibilidad de experimentar, de jugar con el lenguaje. Como sabes, tú que también eres poeta, es una búsqueda incesante de significantes que reflejen el sentir del poeta.

Es en la tertulia "Conde Duque" que fundamos hace ya 10 años, donde yo he crecido como poeta ya que no es sólo que compartamos una afición y una amistad sino que tiene un objetivo pedagógico pues admitimos las correcciones de los compañeros, cosa que no ocurre en ninguna tertulia, y un objetivo que yo calificaría como terapeútico ya que es para nosostros una especie de "locus amoenus", un remanso de paz.

Enrique: Cuando quieres estar a solas contigo misma, ¿Dónde vas?

Elena: A ningún sitio: siempre estoy a solas conmigo misma aunque esté rodeada de gente, no por ello dejo de disfrutar de lo que me ofrece la vida.

Enrique: Cinco cuestiones muy breves, pero no vale darle muchas vueltas a la respuesta...

Una manía...

Elena: Poner velas en las iglesias.

Enrique: Una frustración...

Elena: No haber visto graduarse a mis alumnos.

Enrique: Una película...

Elena: Las uvas de la ira de John Ford.

Enrique: Un libro...

Elena: La Celestina.

Enrique: Un hito histórico...

Elena: El descubrimiento de América.

Enrique: Me alegro que nos hayamos reencontrado, Elena. Desde este espacio, recibe mi más sincera gratitud por tu generosidad para con el proyecto "Despierta tu mejor tú".

Elena: Al contrario, gracias a ti Enrique pues me has dado dos motivos para estar contenta: el reencuentro con el amigo, que aunque te hace recordar el marchamo del tiempo, es siempre emocionante y la invitación a participar de este valioso proyecto.

 

PROPÓSITOS

No esperaré los recuerdos,

ni escrutaré la niebla del pasado,

el incierto cordel de Ariadna...

 

No esgrimiré el punto de lo utópico,

frente a la realidad

ni sublimaré la muerte de las hojas

el triste oro de sus alas.

 

No salpicaré de luz las sombras

que de vez en cuando sirven de acogida.

 

¿Qué nos queda,

si la amenaza yergue sus murallas

a tres pasos del ansia y del abismo?

 

Aquella cuesta abajo

en la que vine

ahora es manto de flores y su espesura,

riza los perfiles y

envuelve la fecha indicadora.

 

Calla la historia,

cuando más necesito de las voces,

los calientes gemidos y los corales cantos.

 

Esta tarde,

el frío araña un retrato; el de mi madre,

escribiré otro poema

con las manos atadas a la espalda.

Elena Tejada. "Manto de retales". Editorial Durken, 2010.

 

...Ay, "si se calla el cantor..."

Caballero Bonald, nos recuerda con sus palabras algo que "el cantor no debe olvidar",

porque "si se calla el cantor...

calla la Vida..." 

 

Tomaros un par de minutos para escuchar a Mercedes Sousa y Horacio Guarany...

 

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