Ahora estoy al otro lado de la ventana junto a la gente que veía pasar

Os presento a Mª Ángeles y le doy paso para que nos haga una semblanza de su persona. Adelante, Mª Ángeles:

Nací en Sevilla ya hace 50 años y me siento una privilegiada por ello, por disfrutar de la luz, de la cultura, de la riqueza y de su gente: la gente del sur. Creo que es importante el lugar donde naces porque tal circunstancia determina y forja el carácter de las personas.

Pasé gran parte de mi vida en Triana. Mis padres decidieron que, para que fuera una señorita dentro de los cánones de la época, debía estudiar en un colegio de monjas. Después de finalizar la Educación General Básica (EGB), estudié el bachiller en el Instituto de Triana.

Siempre había soñado con estudiar Derecho, ya no tanto para ejercerlo; sino como unos estudios que me servirían para resolver mi propia vida y, por otra parte, me ayudarían a entender algo mejor -o, al menos, eso pensaba yo por aquel entonces- el mundo que me rodeaba. Estaba dispuesta a hacerlo cuando un consejo desafortunado de un familiar, que decía que "abogados había muchos", afirmó que debería estudiar algo nuevo y moderno. A pesar de no convencerme sus palabras, finalmente accedí a cambiar mis pasos. Cursé cinco años de estudios en la especialidad de Estética, obteniendo la correspondiente titulación que me posibilitaba poder ejercer de profesora en esta materia. 

También decidí estudiar en el Instituto Británico, ya que por aquellas fechas se veía venir que aprender otro idioma podría abrirme puertas a la hora de buscar trabajo. Entre tanto, y para pagar mis gastos y mi carnet de conducir, trabajé de azafata de degustación de diferentes productos.

Finalizados los estudios y complidos los 22 años, me casé con un informático madrileño que había conocido un año atrás. Ya casada, estuve buscando durante un tiempo un lugar para ejercer la profesión que había estudiado, pero no encontré nada, por lo que monté un pequeño gabinete en mi propia casa.

Pasados mis primeros dos años de casada y sintiendo que había perdido mi tiempo estudiando algo que no me gustaba, decidí empezar a estudiar Derecho por la UNED, afortunadamente no había perdido el hábito de estudio como creía y aprobé el ingreso con un notable. Cuando me matriculé en primero de carrera mi primogénita tenía 9 meses lo que me impidió poder proseguir los estudios y clausuré mi gabinete de estética.

Desde entonces hasta ahora, la vida me ha deparado muchos y duros golpes. El primer golpe fue el nacimiento de mi segundo hijo con el síndrome de Down. Lo adoro y es el centro de mi vida, pero una madre siempre piensa en lo que el futuro deparará a sus hijos y sobre todo a nuestros hijos más necesitados. Mi dedicación a este hijo es total y absoluta para ayudarlo en su desarrollo cognitivo y psicomotor, tan importante desde la edad más temprana.

Dos años después traigo al mundo a mi tercer hijo y mi salud se resiente pasando por diversas intervenciones quirúrgicas. A esas alturas de mi vida ya tengo 31 años y 3 hijos.

Tras un paréntesis de tiempo que vivo con cierta tranquilidad, me diagnostican cáncer de piel, al año siguiente uno de mama, a los que le siguen otros dos más de piel.

 

Enrique: Mi primera pregunta, Mª Ángeles: ¿qué resorte te ayudó a plantarle cara a una enfermedad como el cáncer? 

Mª Ángeles: Mi resorte siempre ha sido mi hijo David, sin duda. Por supuesto que mis otros hijos también me dieron fuerzas para seguir adelante. Aunque saqué y saco fuerza todos los días para superar todo esto porque tengo que seguir en la lucha con él (David) y porque la vida vale mucho la pena... Si no dijera esto mentiría. La vida es muy bonita y hay que intentar vivirla con intensidad...

Enrique: Hay enfermedades que, de alguna manera, te obligan a replantearte tu vida y a reflexionar más profundamente en ella...

Mª Ángeles: Sí Enrique, ciertamente esta enfermedad es una de ellas. Después de esta dura experiencia, considero que la vida hay que disfrutarla, algo que no había hecho anteriormente; por supuesto, sin excluir mis obligaciones de cada día.

Había dedicado mi vida a criar a mis hijos. Mi marido tenía que viajar mucho por su trabajo, por lo que me encontré prácticamente sola durante muchos años, en la que la encargada de su educación y cuidados era casi exclusivamente yo, al igual que todo lo referente a llevarles a médicos, colegios, etc.

Hay una infinidad de cosas cotidianas que ves de manera diferente después de pasar por una enfermedad como el cáncer. Fíjate en algo curioso, en lo que habitualmente yo pensaba: veía a la gente pasar por mi ventana de forma natural, haciendo sus vidas con normalidad ajenas a todo mal, ajenas a mi dolor... y yo me sentía excluida, diferente, extraña... No sabía si alguna vez volvería a tener una vida normal y si podría unirme a ellos; no sabía como me quedaría después del durísimo tratamiento de quimioterapia y radioterapia, ni siquiera sabía si tendría futuro, si tendría otra oportunidad, nadie en esa situcación lo sabe... Estaba calva, hinchada y amputada y encima no podía desempeñar mis obligaciones más básicas, ¿se podía alguien sentir peor? Pero yo pensaba que la superaría "sí o sí" y que cambiaría cosas de mi vida anterior.

Como la vida insiste en darme una de cal y otra de arena, he decidido proporcionarme de vez en cuando mi dosis de felicidad descubriendo cosas que me gustan hacer.

Enrique: Háblanos de esas dosis de felicidad, de tus descubrimientos...

Mª Ángeles: Uno de mis descubrimientos más apasionantes fueron los cruceros: al menos, una vez al año, busco la manera de embarcarme en alguno y escribir mis experiencias sobre ellos...

Mi marido siempre había querido que realizáramos un crucero y, a pesar de que me apasiona viajar, tenía temores que no podía superar. Uno de los mayores temores son los aviones, me aterrorizaba volar, y otro era el mar, su profundidad...

Así que nunca pudo convencerme. Sin embargo, después de terminar mi tratamiento de radioterapia, al año de mi intervención del cáncer de mama, con el pelo de medio centímetro de largo, pero con ganas de empezar de nuevo, nos embarcamos mi marido y yo en mi primer crucero, quise dar ese paso que mi marido siempre me pidió.

Fue una maravillosa experiencia que me atrapó hasta el punto en que me llevaba horas en el ordenador descubriendo cosas sobre los cruceros y como curioseaba por todos los blogs, el redactor de uno de ellos me pidió que contara mis experiencias para que otros cruceristas pudieran aprovechar mis vivencias. Así lo hice. Además a la gente le gustaba la naturalidad y la frescura con la que contaba mis experiencias.

A lo largo de un año estuve escribiendo y conocí a mucha gente interesante de este mundillo. Tras los 12 cruceros que llevamos (para este año tenemos pendientes dos más) y viendo que los cruceros se han convertido en mi forma de viajar, en mi pasión, mi marido insiste en crearme un blog personal donde seguir contando mis experiencias.

Enrique: ¿Es posible recobrar la alegría de vivir, Mª Ángeles?

Mª Ángeles: Nunca la perdí, jamás. Eso no lo debería perder nadie, porque entonces le será muy difícil sobreponerse y encontrarle sentido a la vida, además de hacer infelices a las personas que te rodean. Ellos sufren tu dolor y están a tu lado, creo que no puedes decepcionar a las personas que quieren ayudarte perdiendo las ganas de vivir.

Me compré una peluca. Cuando ya pasaba la primera semana de dolores y vómitos metida en la cama, me colocaba la peluca, me maquillaba y salía a dar un paseo cogida del brazo de mi marido o de mis hijos, ofreciendo mi mejor sonrisa e intentando sacar mis fuerzas y mi vitalidad, la que siempre me había caracterizado, para que mi gente viera que envuelta en ese aspecto cansado, debajo de todo eso, aún estaba yo dispuesta a salir adelante.

...La vida nos ofrece tantas cosas maravillosas...

Enrique: ¿Qué prioridades tienes ahora en tu vida que no tenías antes?

Mª Ángeles: Las cosas prioritarias e importantes de antes están presentes también después, pero sí que quitas importancia a las banalidades y refuerzas otras.

Es un poco lo que te comentaba hace un momento: te das cuenta que la vida, que crees que estará ahí siempre para ti, se te puede resbalar de las manos en segundos... Y piensas: ¿qué edad tengo? ¿qué he hecho en mi vida? ¿en eso me quiero quedar? ¿qué he hecho mal para merecer esto? Si he hecho daño a alguien no fue mi intención... ¿Por qué me ha vuelto a tocar a mí? Mi hijo me necesita, no me puedo ir todavía, no así...

Tenía 44 años cuando me ocurrió, había miles de cosas que aún no había podido hacer; lo más importante sí, había sido madre y había tenido el privilegio de disfrutar de mis hijos. Me había dedicado a ellos y a mi casa, pensé que eso sí era importante. Me considero una buena persona, buena madre, buena esposa, buena hija, buena amiga... Pensé que nunca le había hecho daño a nadie, al menos de forma consciente o premeditada. No entendía por qué ese castigo, pensé que sería nuevamente una prueba y la tenía que superar...

Todo se intensifica, el cariño por los demás, los deseos de disfrutar, el ser mejor persona. Deleitarse de las pequeñas cosas, de cosas cotidianas que siempre me habían rodeado y a las que no había prestado atención... De mi propio jardín; del hogar que había conseguido contruir junto a mi marido; ver los pájaros picotear pequeñas migajas en mi balcón; divertirme con la compañía de mis amigos... Y tantos y tantos pequeños detalles cotidianos que siempre habían estado allí... Ahora los sentía con toda su intensidad.

Enrique: En el control y seguimiento médico, ¿has sufrido los recortes en sanidad o se mantienen las mismas pruebas médicas que ayudan a diagnosticar una posible recaída, Mª Ángeles?

Mª Ángeles: Esta enfermedad es crónica, siempre tienes que estar vigilada. Al principio las revisiones son cada 3 meses y según los resultados, las revisiones las van distanciando a 6 meses y finalmente a 1 año. Cuando cumples 5 años los médicos consideran que tus riesgos de recaída son prácticamente nulos, pero sigues estando en riesgo de recaídas o nuevos tumores, aunque en menor porcentaje.

No te puedo contestar al tema de recortes porque yo hice todo mi tratamiento por un seguro privado y lo continúo haciendo así.

Al principio me realizaba ecografías mamarias, análisis de sangre para factores tumorales, ecografías abdominales, RX de tórax para vigilar posibles metástasis cada 3 meses y mamografías anuales. Me fueron retirando pruebas a lo largo de los años y, en la actualidad, sólo mamografías, ecografías mamarias y analíticas anuales. Los de piel, eso sí, cada 3 meses.

Enrique: Llegamos a nuestras 5 cuestiones muy breves, Mª Ángeles:

Una manía...

Mª Ángeles: El orden, soy una fanática en tener todo ordenado.

Enrique: Una frustración...

Mª Ángeles: El no haber podido estudiar Derecho.

Enrique: Una película...

Mª Ángeles: City of Angels, del director Brad Silberling.

Enrique: Un libro...

Mª Ángeles: La sombra del viento, del autor Carlos Ruiz Zafón. 

Enrique: Un hito histórico...

Mª Ángeles: La igualdad entre hombres y mujeres.

Enrique: Gracias Mª Ángeles por la espontaneidad de tus palabras, tu ejemplo de valentía y coraje de vivir, y por tu apoyo a este proyecto. Te deseo lo mejor de lo mejor, te lo mereces.

Mª Ángeles: Gracias a ti Enrique, eres tú el que me ha dado la oportunidad de contar mi historia, que espero sirva de ayuda para todas aquellas personas que se encuentran en la situación en la que estuve yo o semejante, para que sepan que hay salida, que no se derrumben, que no desistan, que no pierdan las esperanzas, que luchen, que se agarren a lo que más fuerza les dé: que piensen y sientan que volverán a estar entre la gente, aquella que yo veía detrás del cristal de mi ventana... Ahora estoy al otro lado de la ventana junto a la gente que veía pasar...

 

Hoy regreso a casa agotado, ha sido un día de no parar. He cenado algo de fruta y antes de irme a dormir necesito desconectar para no llevarme a la cama el ajetreo del día. Escuchar a Mª Ángeles me ha emocionado. Es curioso: sigo emocionándome cuando siento que una persona ha sido capaz de alcanzar una cota de conocimiento más elevada sobre sí misma, cuando se ha sobrepuesto por encima de las circunstancias adversas que la vida pone en nuestro camino, en el momento que menos esperamos. Siento su triunfo, el mío. Y el nuestro, el de la Humanidad entera.

Esta noche elijo a Walt Whitman para releer algunos de sus poemas, y he reparado en un pensamiento suyo que comparto con vosotros...

<<Cuando estamos dormidos, a veces necesitamos de un golpe fuerte o de una pérdida para despertar, para lanzarnos a hacer aquello que en estado de paz, no nos atrevíamos a hacer>>.

(Acabo de encontrar en youtube los versos con los que esta noche me voy a descansar. Mañana será otro día que traerá sus luces y sus sombras. Y allí estaré para vivirlo, lo uno y lo otro). 

 

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Comentarios

Es la primera vez que escribo un comentario, pero afortunadamente conozco a esta gran, gran y FANTÁSTICA MUJER desde hace cerca de 8 años, me ha encantado como lo ha contado sé como lo ha pasado y tengo que decir que tiene una fuerza increíble por todo lo que le vino y lo que ya tenía de puertas adentro, siempre nos hemos impresionado muchísimo los que la hemos conocido por la fuerza que ha tenido siempre y la naturalidad con que contaba todo lo que le iba pasando, y ahora es la envidia de todos...siempre de cruceros, je,je,je...muchos besos Mari Ángeles no cambies nunca Guapa,

Hola Paqui.
Me ha emocionado ver tus palabras aquí escritas... Ante todo GRACIAS, por ser mi amiga y por ser tú misma, auténtica... y gracias de nuevo por tus palabras...
Aún conservo la virgencita que me trajiste de tu viaje. Me la diste sentada a pié de mi cama, yo estaba reciente de una sesión de quimio y por eso no pude atenderte en otro lugar....GRACIAS también por ese bonito detalle, yo la agarré con fuerza y la mantuve a mi lado muchos tiempo.
Hubo gente que me acompañó en ese camino y tú estás entre ellas...
En cuanto a los cruceros, ya sabes que estaría encantada de que me acompañaras cuando quisieras... lo dejamos pendiente.
Un beso enorme y no cambies tú tampoco, de hecho sé que no cambiarás.

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