Cadena de favores
Película Cadena de favores
Director: 
Mimi Leder
Reparto: 
Kevin Spacey, Helen Hunt, Haley Joel Osment, Jay Mohr, James Caviezel, Jon Bon Jovi
Angie Dickinson, David Ramsey, Gary Werntz y Colleen Flynn

Sinopsis

Eugene Simonet (Kevin Spacey) es profesor de ciencias sociales en un instituto de la ciudad de Las Vegas. Su rostro deja entrever las secuelas de unas quemaduras; no obstante, este defecto físico no impide una buena relación con su alumnado. Eugene plantea un ejercicio para subir nota: cada uno de sus alumnos, de entre once y doce años, deben hacer un acto humanitario del que se sientas orgullosos. 

Uno de sus alumnos, Trevor McKinney (Haley Joel Osmentent), se toma la propuesta de su profesor muy muy en serio, tanto es así que su madre (Helen Hunt) decide visitar al profesor de Trevor. A partir de este momento, se desencadenan una serie de hechos que tienen como resultado una cadena de favores...

Imagen: propietario distribuidora Wamer Sogefilms A.I.E. y productora Wamer Bros. Pictures, Bel Air Entertainment, Tapestry Films.

Merece que la veas por...

¿Podemos cambiar el mundo? o ¿es el mundo el que nos cambia a nosotros, pasados los años de juventud, edad en la que pensamos y sentimos que todo puede llegar a ser posible?

¡Qué hermosa frase!: "pensamos-y-sentimos-que-todo-puede-llegar-a-ser-posible". El mundo de las posibilidades... 

Resulta anecdótico que, transformados en adultos, canjeamos el mundo de las posibilidades por el mundo del determinismo. Un mundo -el del determinismo- que nos crucifica por los cuatro costados, si damos nuestros pasos temerosos. Un determinismo que puede llegar a perdurar hasta el día en que exhalemos nuestro último aliento.

¡Cuántas veces nos hemos repetido a nosotros mismos, o se las hemos repetido a otras personas, frases como éstas!: "No, no voy (o vas, refiriéndonos a otra persona) a poder conseguirlo"; "Las cosas son así, perderé (o perderás) el tiempo"; "El mundo es como es...".

No hace más de tres semanas, sentados en una cafetería, explicaba a una persona en qué consistía el proyecto "Despierta tu mejor tú". Una vez finalizada mi exposición, con toda su buena fe, me dijo: "Enrique, ¿tú crees que las personas van a cambiar leyendo las entrevista que realizas en tu blog?" "No, no se trata de cambiar a nadie", le respondí. "Habrá personas que posiblemente se aburran y tecleen el buscador de google para encontrar otra página con otro tipo de contenidos; pero, también habrá otras que, una frase de un entrevistado, posiblemente despierte un sentimiento en su interior que les induzca a reflexionar. Un gran fuego en el bosque se inicia (prende) con una pequeña chispa", añadí.

En Cadena de favores todo gira alrededor del trabajo que plantea Eugene (el profesor) para subir nota: "Piensa algo para cambiar el mundo y ponlo en práctica". 

Recordad: el mundo de las posibilidades es el mundo donde todo-puede-llegar-a-ser-posible. 

Enlace sugerido por Alicia en su comentario de hoy:

<<LOVE YOUR NEIGHBOR AS YOURSELF>> (Ama a tu vecino como a ti mismo)

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Comentarios

Muchas gracias por el enlace a la película, cuando tenga un rato la volveré a ver para refrescarla.

Hace poco en FaceBook, un amigo colgó el siguiente vídeo. Son pequeños gestos, que no cambian mucho, pero hacen la vida más agradable, y cuando lo vi me recordó a esta película.

https://www.facebook.com/video/embed?video_id=168617896638684

"Ama a tu vecino como a ti mismo", con este vídeo has dado en la diana, Alicia. "Pequeños gestos", que convierten, a los que lo llevan acabo, en héroes cotidianos. Sumergidos en el anonimato, pero ¡héroes!, al fin y al cabo. He insertado tu enlace al vídeo en el post de la película para que tod@s tengan acceso directo. Muy oportuno tu comentario. Gracias y un saludo.

Esa es la idea Alicia y el fin de esta web.

Yo soy de la generación del “por favor” y del “gracias”, del respeto, de pedir permiso, de saludar con una sonrisa, de amar a las personas por lo que son y no por lo que tienen o me dan. Se me enseñó a tratar a la gente con amabilidad y respetar a mis mayores.

Tanto la película como el video, nos muestran que hacer el bien sin esperar nada a cambio nos lleva a ser más felices, más satisfechos en la vida.

Estas obras son como un bumerán: tú lo lanzas y tarde o temprano regresa .

He tenido muchas dudas de que regresara, pero un gran amigo me hizo ver que ya había recibido muchos bumerán.

Gracias por tu comentario y por el vídeo.

Espero volver a verte con nosotros.

Saludos.

Hace un par de semanas asistí a una reunión. Se planteó con el objetivo de desbloquear una situación que empezaba a afectar al rendimiento de un equipo de trabajo formado por 7 personas. Rafael (un miembro del equipo, de 46 años de edad) estaba pasando por una etapa dura en su vida personal: su hija, con 21 años recién cumplidos, había sido intervenida, a primeros de año, de un cáncer de lengua. Su mujer a las tres semanas de la operación de su hija, sufre un desprendimiento de retina. Y su hijo, de 14 años, le dan las notas de fin de curso y no aprueba ni la signatura del "recreo". El equipo apoya incondicionalmente a Rafael, pero él muestra una fortaleza inquebrantable, parece dominar la situación. Entre tanto, en la primavera pasada se incorpora al equipo de trabajo Sergio, un joven de 30 años. Rafael mira con recelo a Sergio desde el primer instante en el que son formalmente presentados. Ambos tienen un perfil profesional y ámbito de trabajo muy parecidos. Rafael comienza a sacar pegas y a ironizar sobre cómo desempeña las tareas de trabajo Sergio. Sus compañeros restan importancia a los comentarios de Rafael; pero éste, progresivamente, eleva el nivel de agresividad verbal y los desplantes dirigidos a su nuevo compañero. Todos son conscientes de lo que estaba ocurriendo e insisten -sin éxito- en el empeño de tranquilizar a Rafael. Hasta que llegado un día, Rafael, retira el saludo a dos compañeros más porque, éstos, prestan ayuda a Sergio con el fin de que alcance un desempeño de sus funciones acorde a las exigencias de los objetivos de trabajo. El responsable (el jefe) inicia la reunión con serenidad y pone sobre el tapete lo que todos vienen observando: un cierto ambiente enrarecido en la convivencia entre los componentes del equipo de trabajo. El primero en tomar la palabra es Rafael. Da la razón al jefe y, después de un pequeño discurso atropellado e incoherente, dice haber sido objeto de agravio por parte de dos de sus compañeros al serle retirado el saludo por éstos. Uno a uno, dieron su opinión, hasta que le llegó el turno a Ismael (uno de los dos aludidos por el agraviado), que dirigiéndose a Rafael, mirándole a los ojos, le dijo: "No soy yo quien no te da los buenos días o las buenas tardes, Rafael. Y voy a decirte por qué no soy yo. Verás, siento mucho lo que le ha sucedido a tu hija, a tu mujer y a tu hijo, en los últimos 6 meses. Todos lo sentimos y hemos hecho lo posible por ayudarte, Rafael. A mí no me importa que no me des los buenos días o las buenas tardes, porque si yo no te saludara me sentiría mal y yo no quiero sentirme mal en el trabajo ni fuera de él. Si te negara el saludo, sería yo quien me sentiría mal y ese malestar acabaría afectando a mi bienestar. Te invito a que reflexiones lo que acabo de decirte, Rafael. Los reunidos permanecieron en silencio y el jefe retomó la palabra durante 5 minutos y dio por finalizada la reunión. Según he podido saber, Rafael, ha recobrado el buen humor y su comportamiento se ha normalizado. Vuelve a reinar el buen rollito entre los miembros del equipo de trabajo. No me queda duda alguna de que las palabras que dirigió Ismael a su compañero fueron cruciales en el cambio posterior de actitud de Rafael... Dar los buenos días o las buenas tardes, aunque no recibas respuesta... ¡¡Excelente filosofía de vida, la de Ismael!! (Gracias por tu comentario, Esther. Saludos)

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