La conquista de la felicidad
Autor: 
Bertrand Russell
Prólogo de Fernando Savater
Editorial: 
DEBOLSILLO
Publicación: 
Barcelona, 2012 (Quinta edición)

Sinopsis

Bertrand Russell afirma: "He escrito este libro partiendo de la convicción de que muchas personas que son desdichadas podrían llegar a ser felices si hacen un esfuerzo bien dirigido". El arquetipo de esas personas, y Russell lo reconoce y describe muy pronto, es ese ciudadano medio que cuenta con ingresos suficientes para su subsistencia, de salud aceptable, que no se encuentra en ninguna situación de sufrimiento extremo y que, sin embargo, no es feliz. La obra se divide en partes, perfectamente yuxtapuestas, como dos hemisferios para una cartografía personal de la felicidad: <<Causas de felicidad>> y <<Causas de infelicidad>>. La primera tiene como punto de partida una pregunta diáfana: ¿Qué hace desgraciada a la gente? Y analiza los principales factores que intervienen. Especialmente se detiene en el análisis de lo que denomina <<infelicidad byroniana>>, así como en la competencia, el aburrimiento y la excitación, la fatiga, la envidia, el sentimiento de pecado, la manía persecutoria y el miedo a la opinión pública.

Sinopsis de la Editoral DEBOLSILLO.

¿Qué nos aporta este libro?

No se han escrito ríos de tinta sobre la felicidad, ¡se han escrito  mares de tinta! Los filósofos de todos los tiempos han cedido buena parte de su tiempo a reflexionar sobre ella. Los ha habido -y hay- en contra o a favor de ella. Los que han pensado que es una quimera y aquellos que hacen énfasis en algunos aspectos de la vida para alcanzarla. En el prólogo que firma Fernando Savater, acertadamente -creo yo-, nos dice: "Deberíamos atrevernos a afirmar que los siglos felices no pertenecen a la historia pero que cada una de las centurias desdichadas que conocemos ha tenido su propia forma de infelicidad". Es obvio, que no hace falta ser un erudito historiador -ni filósofo- para percatarse de que, a lo largo de la historia, el hombre se ha especializado en perder el tiempo infringiendo sufrimiento a su prójimo.

Todavia tiene que llover y tronar para que la felicidad sea un estado natural de la raza humana. Para que, cada día, más personas en el mundo tengan la oportunidad de alcanzar un grado aceptable de bienestar, tiene que darse un cambio de paradigma en el pensamiento humano. Pero este paradigma aún no se ha hecho presente. En estos momentos me viene una frase de Teresa de Calcuta: "Sólo encontré un sentido en mi vida: aliviar el sufrimiento humano".  

Entre el prefacio y el primer capítulo del libro de Bertrand Russell, se encuentra un fragmento de Walt Whitman que me gustaría compartir con vosotros:

<<Creo que podría transformarme y vivir con los animales. ¡Son tan apacibles y dueños de sí mismos!

Me paro a contemplarlos durante tiempo y más tiempo.

No sudan ni se quejan de su suerte,

no se pasan la noche en vela, llorando por sus pecados,

no me fastidian hablando de sus deberes para con Dios.

Ninguno está insatisfecho, a ninguno le enloquece la manía de poseer cosas.

Ninguno se arrodilla ante otro, ni ante los congéneres que vivieron hace miles de años.

Ninguno es respetable ni desgraciado en todo el ancho mundo>>.

Bookmark and Share

Añadir nuevo comentario

No se publicarán los mensajes que sean intolerantes o irrespetuosos y que no sigan las reglas de netiqueta.

Los campos marcados con * son obligatorios.
El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
Image CAPTCHA
Introduce los carácteres mostrados en la imagen